13.3.05

Un Tribunal falla en favor de Apple en contra de los derechos de los blogoperiodistas y periodistas digitales


El magistrado James Kleinberg resolvió que se le puede exigir a un servicio de acceso a Internet (ISP) que revele las identidades de las fuentes confidenciales del periodista digital a los abogados de Apple Computer.

El Tribunal desestimó una petición para en que se le pedía que dictase un auto que permitiese proteger a las fuentes y otro material no publicado.

“Lamentamos que el tribunal haya pasado por alto el requisito establecido por el Tribunal Supremo de que en los procesos civiles la medida de obtener las fuentes confidenciales de un periodista se tome como último recurso. En cambio, el Tribunal establece una excepción total al secreto profesional del periodista cuando la infromación presuntamente constituya un secreto comercial”, afirma Kurt Opsahl, abogado de la Electronic Frontier Foundation (EFF) y encargado de la defensa.

Esta causa es histórica, pues fue la primera vez en que se dilucidaba la posibilidad de que las fuentes confidenciales y el material no publicado de un periodista digital pudiesen acogerse a la protección prevista en la Constitución de California y la Primera Enmienda de la Constitución Federal. Además, pueden sentar un precedente en la jurisprudencia que puede ser utilizado en causas posteriores tantgo dentro como fuera de los Estados Unidos.

Apple ha demandado a varias personas que presuntamente filtraron información sobre un producto que iba a ser comercializado en breve denominado en código 'Asteroid'.


Apple pidió al tribunal que citase a Nfox, la empresa que provee acceso a Internet, a Jason O’Grady, editor de ‘PowerPage’ para que entregase las comunicaciones y el material no publicado de O’Grady había reunido mientras se documentaba para la elaboración de sus artículos sobre ‘Asteroid’.

La decisión del juez será recurrida, informa la EFF.

Más información:

Ruling [PDF];

case summary [PDF];

more about Apple v. Does.

¿Pueden equiparse los bloggers a los periodistas también en el derecho al secreto profesional?

Malos augurios para las bitácoras en Estados Unidos